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sábado, 9 de septiembre de 2017

PABLO TIGANI CONFESO

"Si, si señores, yo soy de Boca". Cada vez que otro expresa su opinión, tomo una pausa antes de responder y pienso en lo que voy a decir, antes de decirlo. Evito centrarme en una pequeña frustración, a veces sin lograrlo. No asumo cualquier cosa que alguien juzga inapropiada, de lo que pienso o hago. Me digo “Calma, no le hagas caso”. No siempre lo puedo lograr. No permito que las críticas negativas de una persona definan mi identidad. Mantengo una perspectiva. No considero a una crítica negativa como un hecho absoluto y permanente. Si creo que la crítica tiene algo interesante, la utilizo como una oportunidad para mejorar. Si casi nunca he interactuado con una persona y no me conoce del todo, en general, no hago caso a su crítica. Tengo en cuenta si la crítica de una persona tiene buenas intenciones. La forma en la que una persona expresa una opinión sobre mi puede indicar si debo hacerle caso o tomarla en serio. Me pregunto: -“¿Esta persona tiene en su sentimiento mi beneficio? - ¿Esto es algo en lo que puedo esforzarme para volverme mejor, o tan solo es una crítica que busca agredirme?”. Al formarme una opinión, siempre procedo a la investigación académica, casi nunca a una noticia periodística. Si no existe otro remedio, busco varias fuentes periodísticas y luego saco conclusiones. Leo libros que no están en las primeras góndolas de las librerías, papers y artículos publicados por diferentes teóricos relevantes, medios informativos intelectuales-si leo otros, lo hago considerando sus intereses-. Intento siempre incluir las perspectivas que cuestionan mis ideas. Reúno mi propia información en lugar de aceptar o mostrar desacuerdo de forma impulsiva, acerca de lo que otra persona piense o exprese. Nunca rehúyo la reflexión.
Determino con cierta facilidad si una persona se ha formado e informado sobre un tema. Antes de preocuparme demasiado por lo que alguien piensa, tengo en cuenta su pericia y la manera en la que expresa su opinión. Si tengo un Master y un Doctorado y, he escrito mis tesis sobre asuntos o acontecimientos históricos determinados, sepas que valoro y defiendo mi posición frente otra persona menos informada, pero con el objeto de ayudarla.
Además de tener en cuenta la fuente de una información, pienso en la forma de expresarse del medio o el periodista o académico venal, que los hay. Me pregunto ¿es una persona informada la que tengo enfrente, un periodista, un académico, una Fundación financiada por corporaciones privadas o publicas, de que y para que? -¿Sobre que tema se trata? ¿Se trata el asunto de forma clara y considerada, o tan solo hay injurias agravios, ofensas, infamias, escarnios, mofas, provocaciones insolencias y criticas por estar en desacuerdo; o para defender intereses? – También analizo las afirmaciones cargadas de cumplidos, piropos, lisonjas, elogios, reverencias y genuflexiones.
No finjo estar de acuerdo tan solo para complacer a los demás. No transo convicciones. No se puede ir por la vida dándoles el gusto a todos. Máxime sobre temas donde uno tiene una opinión que en ciertos círculos es políticamente incorrecta, que va en contra de “la norma”, en especial si le he dedicado tiempo sentado leyendo y reflexionado para formarme mi opinión. En mi análisis, establezco un equilibrio entre las teorías, las evidencias empíricas y mi experiencia, en lugar de tratar de coincidir con la mayoría. Respeto lo que los demás piensen y acepto que no todos pensarán igual que yo, pero nunca dejo de desafiar su capacidad de reflexión.
Prefiero estar del lado de los más vulnerables en lugar de los más aventajados y no finjo prescindencia aunque me convendría económicamente que tengan razón los últimos, solo para complacerlos y ayudarlos a ser más cínicos e hipócritas, si es que lo son, si es que fuera el caso. Tengo mi propia opinión, no repito como un loro lo que dice Lanata ni Navarro. Solo enseño en la universidad. Trato de citar reconocidos autores entre sus pares. Intento “describir” (nunca enseñar) cuando estoy frente a “otro par” no presumo explicarle, ya que lo considero una falta de respeto.
Es saludable (no normal) para mi, sostener mis principales valores y creencias, no suelo renunciar a ellos tan solo para ser popular entre encumbrados botarates. Por ejemplo, tengo convicciones de fe, metodológicas y políticas que frecuentemente reviso, por lo cual me he cimentado para conferenciar. No modifico mis convicciones, porque alguien las critica por cuestiones de ignorancia.
Tomo decisiones que coinciden con mis prioridades, en lugar de hacer lo que los demás consideran relevante. Si me invitan a una fiesta a emborracharme, burlarme de alguien o hacer un negocio nebuloso, voy a abstenerme porque es muy importante para mí. Yo elijo  “que cosas NO hacer”. En lugar de ir a una fiesta solo para lucir amigable o presumir picardía realizando trampas, siempre optare por estar libre de las consecuencias que oprimen a quienes toman ese camino. Constantemente me estoy preparando en todas las áreas (oración, natación, lectura, cursos) ya que es importante para mí mantener mi integridad (esta es: espiritual, física e intelectual).
Tengo cabal idea de lo que me gusta y lo que no me gusta, cuido mi entorno y estilo de vida, por eso no tengo un millón de amigos como Roberto Carlos.
El gusto es la subjetividad, la historia personal de cada uno y la formación es otra cosa. Si alguien dice no me gusta esto o aquello, tengo muy en cuenta su opinión, pero no es la palabra final para mi.
El gusto político es tan subjetivo como la indumentaria, y es probable que uno no acompañe lo que se pone de moda, ni un enfoque político. La diversidad de ideas es un elemento estupendo, sería muy aburrido que todas las personas piensen igual. Me refiero a las personas que piensan.
Prescindo de las críticas no solicitadas. Las redes sociales son una manera inmensa de mantenerse conectado con tantas personas que no podría llegar a reunirme o conocer. No obstante, también permite que algunos usuarios tengan muchas oportunidades inmerecidas y la ejerzan con absoluta impunidad. Como no deseo recibir mas agravios gratuitos-recibo muchísimos-, a instancias de un amigo que me dio un consejo, los elimino. También he entendido que de esa manera evito serle de tropiezo. Si te elimine de mired, creo que he sido lo suficientemente claro.

jueves, 16 de agosto de 2012

"Peligra la Economia!"


¿Que características poseen ciertos economistas, consultoras o fundaciones que facilitan su eficiencia para influir sobre las decisiones y actitudes de los actores económicos?
Dentro de un contexto lógico de mercadotecnia, se pueden emplear varias fuentes para tratar de llegar a los consumidores de información económica. En primer lugar esta la comunicación persuasiva. Se utilizan en general las conferencias, combinadas con artículos, entrevistas, trabajos técnicos, y otro tipo de tácticas para obtener un efecto combinado en el público.
Desde hace unos 25 años, los consumidores de información económica (bancos, inversores, empresas internacionales, empresas locales) perciben a un pequeño grupo de consultoras como sus mejores fuentes de información, y la mayor parte de ellos piensa que son empresas muy confiables.
A causa de sus contactos personales con los clientes, a estas consultoras se les reconoce como expertos de toda confianza, por lo que muchas veces son mas persuasivos que muchas otras fuentes, realimentando así un circulo virtuoso o vicioso de influencia.
Por ejemplo se supone que quienes asesoran a corporaciones de gran envergadura son más creíbles que los que trabajan para empresas de menor tamaño. Luego el público general de los economistas, se sirve mucho de los medios de comunicación masiva para obtener información sobre lo que pasara en la economía argentina.
Aunque los medios de comunicación han sido en realidad los canales de vinculación entre las empresas y los economistas de este elenco estable, el publico aun los considera fuentes; y por tanto es importante entender de que manera contribuyen a convencerlos del acontecer futuro, a través de sus diagnósticos y pronósticos.
Por supuesto que los periódicos y las revistas de negocios donde escriben estos economistas son medios percibidos como de gran confiabilidad en asuntos económicos, por los hombres de negocios.
Por ejemplo, promotores tan eficientes como Bernardo Neustadt y Mariano Grondona (en los 80-90’) fueron comunicadores que se habían creado una magnifica reputación frente a las empresas, a través de un programa llamado Tiempo Nuevo, aparentemente sin ninguna relación con los frecuentes economistas invitados.
Una consultora económica que dijera públicamente lo que el empresario adjudicatario de una privatización quería escuchar, ha conseguido suscribir y facturar muy bien sus servicios, generando al mismo tiempo una buena reputación en la comunidad de negocios. Hoy mismo podrá vender rutinaria y fácilmente sus boletines semanales, mensuales, conferencias in company, investigaciones especiales, etc.
He tratado de describir sucintamente una de las fuentes de comunicación y marketing económico más delicadas. He escrito antes sobre el lugar que ocupa la “confianza” en la formación de las expectativas económicas. Los efectos de todas estas fuentes mencionadas combinadas, si interactúan a favor de un interés o una ideología económica, han de lograr un poder persuasivo que condicionara las decisiones de 1) inversión y 2) financiamiento. Finalmente estoy mencionando, llaves de crecimiento a largo plazo, las que pueden encender o apagar los motores de la economía de un país.