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lunes, 3 de febrero de 2014

"Al que acapara el grano.." copyright DIARIO REGISTRADO

“Al que acapara el grano, el pueblo lo maldecirá;
Pero bendición será sobre la cabeza del que lo vende”
Libro de Proverbios 11:26; LA SANTA BIBLIA
 
En la versión de Muppets del clásico de Charles Dickens, “Cántico de Navidad” Ebenezer Scrooge, representa a un impiadoso empresario, oprimido por la avaricia. El espíritu de las navidades pasadas lo condujo hasta una escena crucial en su vida cuando él tuvo chances de escoger entre su enamorada y el dinero. Antes de este acontecimiento era posible notar en él una ambición excesiva, pero también algunos indicios de decencia. Fue entonces que este hombre escogió el dinero. Después de esta escena, se puede ver a un hombre con un estilo de vida confuso y siniestro, obcecado por la avaricia...puedes leerlo completo siguiendo este link: www.diarioregistrado.com/economia/86545-al-que-acapara-el-grano.html

martes, 1 de mayo de 2012

#82 años, de politica económica


Durante los años posteriores al "crack del 29"-año coincidente con el nacimiento de otro"crack", a su derecha en la foto-, la política económica consistió primordialmente en instrumentar políticas públicas expansivas con el objeto de estimular la demanda agregada. La política fiscal tenía un papel sobresaliente, era la clave para apuntalar la demanda agregada. Aplicar una política de expansión del gasto a través de obras públicas, aumentos de las nominas de personal, refuerzos de salarios, programas sociales; era lo mas frecuente.
Como el énfasis estaba puesto en la restricción de la demanda, el trabajo de los hacedores de política consistía en incentivar la demanda, y no se hablaba todavía de la oferta agregada. La polémica universitaria transitaba acerca de si era la política fiscal o la monetaria la más efectiva a la hora de estimular la demanda agregada, incluso se machacaba sobre cual era el multiplicador mayor. Eran tiempos en que predominaban las voces de Paul Samuelson y John Kenneth Gailbraith, discípulos de Keynes.
A mediados de los setenta, surgen los monetaristas quienes vienen a ponerle límite al uso de políticas expansivas de estímulo a la demanda agregada. Edmund Phelps y Milton Friedman incorporan a  la perorata el concepto de la oferta potencial, así es como esta corriente convence a los gobiernos, que las economías tienen una tasa de crecimiento natural a la que pueden crecer sin generar inflación cuando alcanzan el pleno empleo. Los monetaristas acometen al mundo entero sumando y nutriendo discípulos con un estilo corregidor e inmodesto. Esos nuevos semidioses vienen a sostener en forma “incuestionable”, que mantener el crecimiento económico con políticas expansivas constituye un error. Que no se puede crecer a un ritmo superior a esta entelequia de “la tasa de crecimiento potencial”.
Mas tarde se sumaría Robert Lucas,-otro semidios-con la teoría de las expectativas racionales, a través de la cual aseguraba que los operadores iban a “descontar futuro”, instalando como otro error mas, el hecho de pensar que con políticas expansivas se puede crecer sin generar inflación.
Es interesante que en los EE.UU., acaba de demostrase que luego de 4 años de políticas extravagantemente expansivas, habiendo crecido el PBI-aunque en forma moderadamente incremental-, la inflación aun no amenaza. En 2011 el promedio de la tasa de crecimiento mundial ya crecia a la tasa potencial; o bien reconozcamos que entre 2003-2007 se crecio por encima de la tasa potencial y no hubo escalada inflacionaria.
A fines de los setenta las economías estaban en “estanflación” (recesión con inflación). El aumento exponencial del precio del petróleo-en 1973 y 1979-con la cartelización de la OPEP, tenía “todo que ver”, más allá que Friedman y sus discípulos tratarían de desviar la atención hacia los “excesos expansivos”.
Sin embargo los políticos de todo el mundo influidos por los “Chicago Boys” y sus adherentes-una presunta casta privilegiada de profesionales-; deciden cambiar sus estrategias económicas concediéndoles lugar a sus teorías y convocándolos para el gerenciamiento.
En EE.UU., a principios de los ochenta, un hombre de dos metros de altura con un habano en la mano (Paul Volcker) ponía en marcha un programa de estabilización brutal. Subiría la tasa de interés al 20% anual con el pretexto de eliminar el exceso de demanda por sobre la oferta potencial y de ese modo bajar la tasa de inflación. Como aplicando políticas restrictivas se había logrado contener la inflación, las Universidades de Chicago y Minnesota, mas una extraordinaria estrategia de marketing vivificó la corriente “conservadora-neo liberal”, y la macroeconomía entraría en una etapa donde comienza a interesar menos la demanda agregada que la oferta agregada. Las políticas públicas adquieren un “rol político neo conservador”. Recuerde a Ronald Reagan y Margareth Tatcher. También en países emergentes se aplico este enfoque económico, con la asistencia de sistemas políticos totalitarios en algunos, en otros se apelo a la cooperación de una clase política seducida y encaminada a abandonar los intereses regionales. Uno por uno con la colaboración de los organismos multilaterales de crédito-instrumentos claves del cambio de paradigma-.
A partir de entonces cualquier aspiración de aplicar políticas expansivas comenzara a ser objeto de sospechas socialistas o populistas, y solo estarán bien vistas las políticas contractivas, argumentando que la economía esta operando por encima de su tasa de crecimiento potencial o directamente “recalentada”.
Surgen en esta etapa economistas venerados por sus acólitos y premiados por la Real Academia Sueca. Hacen sus presentaciones como “majestuosidades exóticas”, el licenciado en historia Robert Lucas, los economistas neo clásicos Neil Wallace, Tom Sargent; el licenciado en matemática Ed. Prescott y el físico Bob Barro. Es entones que queda demarcado un tiempo académico y político inmoderado y pertinaz, entre 1980 y 2008, el período denominado por sus “fans” como “La Gran Moderación”. Los economistas entusiastas de este enfoque predominante decidieron que lo prioritario era que las políticas públicas tuvieran un rol estabilizador, nunca contra cíclico en términos de enfrentar una recesión fuera de los EE.UU.
Comienza el periodo del doble discurso, la receta económica para EE.UU. y otra fórmula estupenda para del resto del mundo. En esta etapa es que los académicos "le dan soporte" a los políticos y militares gobernantes, más que nunca en la historia contemporánea. Los hacedores de política económica se subordinan porque entienden que resistirse no es una opción. Desde entonces las políticas expansivas comienzan a ser “siempre” inapropiadas, porque conducen a la inflación. Así es que en lugar de evitar que las economías entren en recesión aplicando políticas expansivas, los hacedores de política económica empiezan a imponer el objetivo de “la estabilidad de precios”. De esa manera los tecnócratas físicos-matemáticos pasan a ser la clave de cualquier gobierno “serio” para administrar las políticas fiscales y monetarias que con el fin de moderar la inflación; serian funcionales para establecer un sistema hegemónico que se iría consolidando hasta llegar a principio de los noventa, al Consenso de Washington. La instrumentación de las políticas públicas comienza a implementarse argumentando la necesidad de minimizar el desvío entre el PBI efectivo y el PBI potencial. Empieza a instalarse la idea de lo importante que resulta la coordinación de las políticas fiscales y monetarias-preámbulo de la eurozona-, y se les impone a los gobiernos la necesidad de tener un “Banco Central independiente”.
En términos simples, la cosa pasa por manejar toda la política desde la economía, para maximizar los beneficios de la actividad financiera, manteniendo una tasa de inflación baja y estable. La etapa de la Gran Moderación constituye entonces, una época de la historia de la humanidad en que el PBI creció en forma acometedora, aunque los habitantes del planeta no mejoraron en forma proporcional, ni justa-el PBI per capita no representa en absoluto la realidad de la distribución de la riqueza-. Los bolsones de pobreza extrema se atomizaron en el mundo en forma inversamente proporcional a la concentración de la riqueza. Definitivamente, se concentró el señorío de lo económico por sobre lo político, cuando aumentó el rol de la política monetaria como instrumento de poder de la política económica internacional.
La crisis de 2008 fue el resultado de los excesos permitidos durante 35 años. La desregulación y abolición de los controles que se fueron produciendo en forma creciente, llegarían a su fin con el desbarajuste de Wall Street. Es luego de la crisis de Lehman Brothers cuando se hizo patente e  imprescindible un blanqueo de la situación, con el objeto de poder aplicar políticas expansivas que evitaran un fin trágico del fundamentalismo financiero. A punto estuvo el sistema estadounidense, que no se pudieran expender billetes por sus cajeros automáticos.
Retomando la noción, fue así como con el fin de apuntalar la demanda agregada los responsables del gobierno aplicaron una política monetaria extravagante y Lord John Maynard Keynes dejo de ser ese monstruo socialista. La FED llevo la tasa de interés nominal a casi cero y aplico políticas monetarias como compra de activos tóxicos, compra de títulos públicos, otorgamiento de súper préstamos a los bancos y otras creatividades.
Hay que decir que los presuntuosos mecanismos exaltados en la etapa de la Gran Moderación, en esta etapa ya no se mueven. Queda claro que lo que fue necesario para moderar la caída libre de la economía, ha sido aplicar una política monetaria súper expansiva, complementándola con una política fiscal expansiva hasta los topes del endeudamiento; es decir, volvimos a la receta Keynesiana que ya una vez había sacado al capitalismo de la Gran Depresión.

miércoles, 25 de abril de 2012

#YPF, #Cristina, ajedrez

El problema de muchos economistas y politicos es el mismo del campeón de ajedrez que intentó jugar contra el dispositivo electrónico. No perdió porque el dispositivo es más inteligente, perdió porque aceptó ajustarse a un sistema rígido. Las rigideces lo destruyen todo.
Los defensores de ciertas entidades y doctrinas rigidas han quedado muy mal parados, hasta la gente de a pie ha podido entender que la situación que vive el mundo los involucra.
La única estrategia posible en crisis se lleva a cabo transgrediendo las normas establecidas.

El secreto profesional para entender en que punto estamos; paradójicamente, lo encuentro en lo que he llamado "la trampa de Milton".
#Friedman dijo que los resultados se determinan a través de la interacción de los hombres que persiguen sus propios intereses, en vez de los objetivos corporativistas que los participantes juzgan ventajoso enunciar. No lo creo, pero tampoco creo que los resultados se determinen sin la interacción de los hombres que piensan igual que el estratega, sin importar desde que lugar provengan.
En Argentina hemos enfrentado y vencido un universo de rigideces intelectuales, en todos los campos, por eso llegamos hasta aqui. Recuerdo las severidades economicas de la propuesta estandar: “apliquemos crueldad”, podría haber inmovilizado la reacción de la economía del país por años y/o desatado una guerra civil, o una #revolución. No nos sujetamos a un pensamiento rigido.

La afirmación que plantean algunos economistas; que el actual programa economico presenta fuertes inconsistencias es correcta-pero rigida-; tambien hay que decirles que la consistencia macroeconómica no será un fin en sí mismo, por mucho tiempo. Caso contrario podría plantearse un “revival” de la gestión #Cavallo, una estrategia  consistente, pero inviable.
No defenestremos a los analistas cuantitativos, son utiles para elaborar los fundamentals de la economía; aunque sería lamentable que para tener números y gráficos, tuviéramos que quedarnos con sus interpretaciones. Necesitamos a los economistas #militantes? - Si, pero no estoy seguro que los pongamos a manejar empresas recuperadas de manos privadas.

El sector público, necesita administradores imaginativos y expertos en inestabilidades permanentes que funcionen con criterio innovador. Se viene el desafío más grande de #Cristina Fernandez, la gestion de #YPF. No es simpatico para algunos pensar en hombres de empresa que sepan ganar dinero para la Nación. Tal vez no se alinea al periodo 2003-2011, pero es lo que necesitamos ahora para gestionar #YPF. No podemos resolver los problemas del sector público haciendo discursos y observando como se destroza la rentabilidad de una empresa del estado.
Un funcionario de #YPF debera ser capaz de exhibir testimonio de como ganar dinero para el país. Estos modelos ejecutivos, lamentablemente no se cultivan en las clases de la #Universidad, ni en la Unidad Basica.

Para finalizar, recordemos que los emblematicos soportes de "la arquitectura de los noventa", siguen adhiriendo desenfadadamente al Washington Consensus, y esperan un tropiezo de Fernandez de #Kirchner. Es este el punto politico donde se necesita convocar expertos. Identificar el perfil correcto e involucrarlos es una decisión que puede ayudar a recomponer situaciones, para evitar volver a financiar vaciamientos. Si esta partida de ajedrez se encara con el pensamiento de un dispositivo rigido, YPF va a soportar muchos "jaques"  

lunes, 18 de enero de 2010

Al Qaeda Economics (Chapter III)

Los monetaristas establecieron su base en la Universidad de Chicago, donde Friedman enseñaría a muchos estudiantes esta ideología radical, convirtiéndolos en una verdadera secta de la economía conectada con otras sectas. El monetarismo obtuvo el control de bancos centrales a través de sus hombres, y el reconocimiento de las universidades estadounidenses que se comprarían sus recetas, también desarrolló rápidamente una presencia significativa en las universidades privadas de Latinoamérica y Europa, aun en las más antiguas.
En la segunda mitad de los ‘70, el monetarismo desplegó una serie de conferencias y congresos en todo el mundo, predicando su propio evangelio-un capitalismo salvaje-, en estos encuentros fueron reconocidos y solicitados por académicos y gobiernos que cayeron a sus pies, seducidos por la elocuencia de sus sermones. Se formó alrededor de esa quintaesencia, una especie de "Directorio Jet Set" que abarcaría política-economía-negocios, y se ordenó misioneros para las milicias graduadas, con el objeto de trasladarse a países estratégicos, para operar reformas inspiradas en ese espíritu. El grupo fundo escuelas e incursiono en gobiernos de Chile, Indonesia, Bolivia, Argentina, Uruguay, etcétera; donde sus militantes aplicaron tácticas de shocks y uso de instrumentos monetarios, armas superiores de destrucción masiva como la suba de las tasas de interés. También se llevó a cabo la "crítica y autocrítica", una práctica leninista de amplia aceptación marxista, cuya finalidad es evitar repetir errores y purgar malos hábitos de trabajo, igual que lo hacen los grupos Trotskistas y Maoístas.
A través de los años de la década de 1980, el monetarismo libre mercadista creció tanto en el mundo que en la década del ’90 ya controlaba la organización de la globalización de los mercados. Tuvo fuerte apoyo por parte de mayordomos domésticos, que obtuvieron todo tipo de privilegios y negocios, muchos de ellos son figuras de gran desaprobación en estos días. Por ejemplo, los Chicago Boys y los Harvard Boys ayudantes de Videla, Pinochet, Menem, Paz Estensoro, entre otros. Llevaron a la quiebra empresas nacionales, pero para terminar con los sindicatos-sin empresas nacionales fuertes no existe la patria metalúrgica ni Lorenzo Miguel-, con la excusa que su desempeño industrial era ineficiente, para aspirar a competir con Asia e ingresar a un “primer mundo” -ficticia zanahoria que siguieron sin poder alcanzar algunos ilusos-. Asimismo se liquido a la burguesía nacional de muchos países emergentes que ante la falta de alternativas de inversión, fugaron sus capitales a paraísos fiscales, al estado lo desaparecieron de la escena, incluyendo la destrucción de sus actividades claves. Países como Argentina llegaron a tener zonas rurales completas hipotecadas y quebradas. Las acciones de estas “task's force”, tuvieron cierto apoyo del establishment internacional, quienes manifestaban una gran simpatía por su desempeño, principalmente, los organismos financieros internacionales y la banca de inversión. Sin embargo, sólo una pequeña minoría se beneficio en el mundo con este pensamiento y doctrina, mas parecida al Comunismo Chino que al Capitalismo tradicional.

Al Qaeda Economics (Chapter II)

Los terroristas de la economía provienen de organizaciones glamorosas y reputadas, de tendencia resuelta. La meta que persiguen con sus graduados es, el reemplazo informal de las instituciones nacionales, por Bancos Centrales adictos, sometidos al fundamentalismo monetarista y de libre mercado. Desde la muerte de su líder e ideólogo, Milton Friedman, sólo han tenido disgustos y, han puesto en riesgo la continuidad del capitalismo, que creen defender. Su ideología y sus tácticas han tenido influencia sobre otros grupos de corte neo clásico o directamente se los han fagocitado, distinguidas universidades han subyacido ante “su majestad de Chicago”, y aun muchas prestigiosas y antiguas organizaciones afiliadas al entorno intelectual.
Ampliamente conocidos por poner en marcha o proponer políticas de shock, que incluyen la más absoluta abstracción sobre los costos sociales, odian a los dirigentes sindicales, y a todo lo que huele a popular, en general. Si no tuvieran origen occidental, serian considerados, una red terrorista.
El fundamentalismo de mercado, de no haber sido contenido por la crisis financiera internacional, ya estaba abriendo el sendero de una revolución socialista, aun en los países más capitalistas. Son funcionales al comunismo, podemos verlo en China, y proclives ciento por ciento a los cambios económicos violentos, con gobiernos violentos.
Los seguidores del grupo central, generalmente son llamados monetaristas. Todos los documentos, papers, libros y otros materiales producidos están firmados por un establishment de académicos que se refiere a esta visión como una teoría económica nirvana; aunque en realidad, es una propuesta de política económica totalitaria.
El monetarismo salvaje, tiene su origen en la década del ‘70, estimulado por el premio Nobel de economía otorgado a Milton Fridman, referido por sus seguidores como un gurú, cuyas enseñanzas crearon los fundamentos para la doctrina de sus militantes. Su visión se separó del capitalismo de la producción y el trabajo, a la vez que se alejó de los aspectos sociales, para siempre jamás. Es una derivación de los clásicos menos flexibles, con deformaciones Nobel de economíamayores, en el mejor de los casos.

lunes, 1 de junio de 2009

Inyectar liquidez sin generar inflación

La crisis “Sub prime” comenzó en 2007 y se deslizó recién en el último trimestre de 2008 en la Argentina, antes no habíamos observado sus efectos sobre la economía real. El recientemente fenecido premio Nóbel, Milton Friedman decía que los especuladores estabilizaban a los mercados porque es imposible desestabilizar los precios. Me pregunto que dirán ahora sus ardientes discípulos. Los argumentos acerca de como un conjunto de factores de generación espontánea impidieron predecir la crisis financiera, no es prudente, ni probable. Si fuera verídico, muchos “expertos”, deberían colgar los botines. La Reserva Federal subió la tasa y se desató la hecatombe. -¿Cuál era la parte impredecible de una suba de tasas que se iniciaba en un contexto de euforia, con la tasa de referencia más baja de los últimos 40 años? “Los timberos más impasibles del mundo” sufrieron las consecuencias de una audacia descomunal. El “pedido de misericordia” por parte de Ben Bernanke, el logro de un gigantesco paquete de rescate que otorgó el Congreso estadounidense, semejaría una devaluación argentina del orden del 100%. La situación actual es menos profunda que la crisis del 30, es cierto; pero en los años treinta no existían los Simpson, ni el “comité de regocijo del pueblo de Springfield”. Cuidado que la gente vive bien, a crédito pero bien.
Hoy resulta que los bancos centrales pueden inyectar liquidez sin generar inflación y, lo dicen quienes nos enseñaron que la expansión de la base monetaria podía hacer más daño que la bomba de Hiroshima. Nos tienen que pedir perdón por habernos violado intelectualmente en forma reiterada, deberían restituirnos; nos han condenado a procesos recesivos constantes abortando el desarrollo, destruyeron la industria, tuvimos aumentos siderales de desempleo, pobreza e indigencia. Que bueno que sin los talentos monetaristas que se sentaron en la poltrona del BCRA, el sector financiero está líquido, solvente y, otorgando crédito.
No existen razones endógenas para que entremos en crisis, es obvio que si el PBI crecía al 8%, sin fuga de capitales-30 mil millones de dolares en un año y unos meses- hubiésemos crecido este año un 6% más. El shock es exógeno y Argentina no es invulnerable, el Reino Unido, Alemania, Japón y China tampoco. La venimos piloteando, pero claro, aparecen nuevas sospechas: -¿y en el 2011 como nos financiamos?- En 2011 podría llegar a manifestarse“el anticristo” o el “el hombre de la bolsa” en la Argentina, pero en ese caso, la globalización de los mercados permitiría que el resto de los países también los reciba. Desde 2002 han anunciado estallido hiperinflacionario (busque un video mío en Bloomberg 2002-en este mismo sitio), dólar a 15 pesos, etc. Luego si no le permitiamos al FMI intervenir nos caíamos del mundo. Si ofrecíamos una quita del 70% , la reestructuración de la deuda soberana sería inviable, mas tarde los servicios colapsaban si no permitíamos un aumento de tarifas a las privatizadas y, nos quedamos sin gas, sin luz, se cerraba el out put gap y ahí si, estallaba la inflación...
Créame, mienten; nadie sabe qué va a pasar.