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sábado, 26 de febrero de 2011

El "efecto riqueza"

La coincidencia del aumento del Dow Jones y el éxito del consumo estadounidense no admite ninguna refutación; esta es una formula económico financiera trillada, pero efectiva en el corto plazo. Mas “dinero barato”, sube la bolsa = “mas consumo”

El regreso del “efecto riqueza” dio resultado. Dado que la tenencia de acciones en los hogares estadounidenses representa 16.9 billones de dólares; un aumento de 15% en el “Dow Jones” o “S&P 500”, representa un incremento de la riqueza de las familias de alrededor de 2.5 billones de dólares. Esto significa que cada 100 dólares de riqueza adicional, el consumo crece alrededor de 4 dólares; por lo cual, 2.5 billones de dólares de riqueza adicional aumentan 100 mil millones de dólares el consumo. Así se observa claramente como las magnitudes mencionadas, coinciden estrictamente con la caída del ahorro de las familias, y el resultante aumento del consumo. Como los ingresos de las familias norteamericanas luego de impuestos es de alrededor de 11.5 billones de dólares; una caída de 1% en la tasa de ahorro-esto es lo que sucedió-implica un aumento del consumo de 115.000 millones de dólares, equivalente a su vez, a la suba del consumo que provocó el aumento de la riqueza como resultado del alza que se observa en el periodo, cuando uno compara consumo y Dow Jones o S&P 500.
No parece obvio que en 2011 el mercado de valores siga subiendo al ritmo de 2010 y, cuando a mediados de este año finalice el “quantitative easing”, no me imagino una Reserva Federal que continúa con sus compras masivas de bonos del Tesoro.
Sin aumento en los indicadores lideres del mercado de valores- Dow Jones y S&P 500-, el “efecto riqueza” se irá neutralizando, y el ahorro afectara el ritmo de crecimiento del consumo, y consecuentemente el PIB.
El crecimiento de 2010, coincidió con una nueva burbuja en el mercado de valores; más que con una recuperación de la economía real estadounidense. Como dije en Noviembre de 2010-ver nota: "Veranito..."-, las ventas de Thanks Giving y Christmas, no me parecían suficiente incentivo para ilusionarme con un mayor gasto de las familias y las empresas en 2011. En Febrero los precios de las viviendas continúan cayendo y el mercado laboral sigue muy debilitado; el mundo necesita ver sustentabilidad en el crecimiento de la mayor potencia económica mundial. Si esto no ocurre, los inversionistas han de tomar decisiones hacia el segundo semestre, y seguramente provocaran turbulencias, en medio de un ambiente político internacional enrarecido por los sucesos del norte de África.

lunes, 14 de febrero de 2011

Panorama mundial

En el mundo continúan vigentes las divergencias sobre la política monetaria y fiscal, los tipos de cambio, y los desbalances globales del comercio. La estabilidad financiera depende de la consolidación de la recuperación mundial; las entidades tienen que prestar y este nivel de actividad no es genuino.

La administración Obama presento el Proyecto de Ley de Finanzas (un presupuesto con 7% de déficit fiscal en 2012), que profundiza la tendencia del desbalance global.
China, seguirá aplicando su modelo productivo y exportador, aprovechando la debilidad del sistema global actual en términos de comercio y tipos de cambio, para seguir ganando mercados, al tiempo que desarrolla un poderoso mercado interno. Si bien el renminbi chino esta lejos de convertirse en la moneda de reserva, el Vice Primer Ministro desafío a Washington, diciendo que el “patrón dólar” no refleja la actual situación internacional.
Las potencias económicas globales siguen aplicando estímulos monetarios y fiscales, pero no hay acuerdo en reducir los actuales desequilibrios de cuenta corriente y controlar los movimientos de divisas, ni definir el rol que las monedas deben desempeñar en este nuevo escenario.
La ronda Doha de negociaciones multilaterales sobre el libre comercio parece extinta y, aun ahora los países implementan controles de capitales para abordar la volatilidad de los flujos financieros y la inversión extranjera directa.
No existe consenso y a la vez falta vocación para reformular la regulación y supervisión de las instituciones financieras y el sistema monetario internacional; mucho menos para reasignar el papel central que hoy tiene el dólar.
Muerto el Consenso de Washington, crecieron las dudas de los países que acompañaban (ex lideres), porque luego de la crisis mundial, el libre mercado fracaso en su tarea de asegurar la prosperidad de largo plazo. En todos los continentes, esto también luce como una amenaza a la estabilidad política, y pone sombras sobre las respuestas posibles que demanda el actual nivel de injusticia social mundial. Ni aun los gobiernos autocráticos como el de Egipto se salvan de dar cuentas por los resultados de la economía en los aspectos sociales. Las potencias occidentales ya no tienen el consenso político nacional y los recursos financieros para avanzar en temas de la agenda internacional. EE. UU., está polarizado políticamente, y en algún momento debe decir como hará para empezar a reducir su déficit fiscal, si es que quiere mantener su credibilidad. Europa intenta rescatar la eurozona doblando el fondo de ayuda, Japón no avanzo en las reformas estructurales, según las cuales podría frenar el declive económico de largo plazo. China, India y Brasil están concentradas en su propio desarrollo, y aun no lucen con la decisión de asumir las nuevas responsabilidades internacionales que demanda un liderazgo global.
En síntesis, el mundo esta suspendido como en una foto; y llegamos al punto donde no se ve claro como sigue la película. Peligroso, porque de estas inercias se han alentado las mas oscuras ambiciones y objetivos egoístas. Un mundo sin liderazgo, sin cooperación; es un sitio inestable y amenazante no solo para la economía y la política; sino para el futuro de la gente que vive en esta aldea global.

martes, 1 de febrero de 2011

Medio Oriente

Desde el libro de Génesis, en Oriente Medio han estado presentes los conflictos, las guerras y la violencia. Para las tres culturas religiosas predominantes; en esto coinciden, la paz proviene de Dios; aunque claramente es el resultado de los esfuerzos de los líderes políticos que no ven la guerra, como una alternativa redonda para resolver sus restricciones económicas. La paz es urgente en Egipto, es la condición indispensable para otra sociedad que dijo basta, y que por el momento ha tomado el reclamo con cierta calma, aunque no sin victimas. Oriente Medio posee cerca de 2/3 de las reservas mundiales de petróleo y 48% de las reservas de gas. Lo que digo es, se cierne una amenaza económica global, emergente del riesgo geopolítico regional. Si se produce una fuerte alza en los precios del petróleo habrá impacto global en términos de inflación y decesión (estanflación). Recordemos la guerra del Yom Kippur (1973) que provocó un fuerte aumento en el precio del petróleo que llevó a la estanflación mundial entre 1974 y 1975. Luego llego la revolución iraní de 1979 (la caída de Mohammad Reza Pahlevi, Sha de Irán-Persia, con el simultaneo regreso del Ayatollah Jomeini) que condujo a otra estanflación por el aumento en los precios del petróleo y la consecuente recesión de 1980 (que provoco un “double dip-doble caída-caída en W” en EE.UU. en 1980 y 1982). Posteriormente arribo la invasión iraquí de Kuwait en 1990, que reportó un aumento en los precios del petróleo en medio de la crisis de las compañías de ahorro y préstamos que ya estaba empujando a los EE.UU. a una recesión importante. EE.UU. y la mayoría de las economías avanzadas a continuación, entraron en una recesión que duró hasta el segundo trimestre de 1991, cuando la guerra contra Irak finalizo. Incluso miremos la recesión de 2001, que fue provocada por el estallido de la burbuja tecnológica, si uno recuerda bien, el petróleo tuvo un rol participativo. Los aumentos de precio del petróleo también fueron significativos en la recesión mundial más reciente (recuerde Venezuela y las compra de bonos argentinos). Los EE.UU. entraron técnicamente en recesión en Diciembre de 2007, tras la crisis de las hipotecas, pero esta solo se convirtió en crisis mundial en 2008 (provocada por los daños de la quiebra de Lehman Brothers) No obstante en 2008, los precios del petróleo se habían duplicado en solo un año, alcanzando un máximo de 148 dólares el barril. Esto impacto fuertemente los términos de intercambio, no sólo para los EE.UU., sino para Europa, China y Japón. Una economía mundial débil, se fue encaminando a una recesión mundial que aun toco las costas de nuestro país.

Hasta qué punto habrá contagio político por los últimos sucesos de Medio Oriente? Se extenderá por toda la región? Impactara allende los mares? Cual seria el riesgo de interrupción en el suministro de petróleo y como esta situación conduciría a un aumento significativo de los precios de todo tipo.
La agitación política regional (que viene siendo una tendencia mundial de los últimos 25/30 años, de destituir gobiernos totalitarios y corruptos) interrumpirá el suministro de petróleo asegurado, aumentando los precios. Ya en 2006 cuando Israel enfrento a Hezbolá en el Líbano, el precio subió, aunque brevemente, desde u$s 60 a u$s 80 el barril?
Podemos pensar en democracias estables en Oriente Medio, de aquí en adelante? No se dirigirá esta región hacia nuevas dictaduras “nacionalistas”?
Es decir, la corrupción, la pobreza, el desempleo, no podrían conducir a elecciones libres primero, y luego, si las necesidades y aspiraciones populares quedasen insatisfechas por las democracias, ser estas por su debilidad, funcionales a golpes de estado?
Todo esto en un escenario de riesgo de una confrontación militar entre Israel e Irán, conflicto palestino-israelí, con una Turquía que se despega de occidente geopolíticamente en el conflicto diplomático con Israel.
Ahora Jordania reemplaza al primer ministro, Túnez, Marruecos, Yemen, Bahrein, y hasta Arabia Saudita y Siria podrían ser los siguientes países con conflictos políticos.
En este escenario, los precios del petróleo bordeando los 100 dólares por barril, con el consiguiente aumento de los precios del resto de los commodities, especialmente de los alimentos, impulsaran la inflación, sobretodo de de las economías emergentes dominantes, donde el petróleo y los alimentos representan 70% de la canasta de consumo. Todo indica que si los precios del petróleo se elevaran, las economías emergentes dominantes se desacelerarían (Recuerde que hoy esta economías traccionan el PBI mundial y representan 3 veces la tasa de crecimiento de los países desarrollados). Si el aumento de los precios de los productos básicos aumenta, la aversión al riesgo de los inversores, podría dar lugar a una reducción de la confianza de los consumidores, el comercio mundial se desaceleraría, y traerían turbulencias en los mercados financieros-aun muy desregulados-, con sus consecuencias fatales en la economía real.
Oremos por la paz de Oriente Medio, ya que los eventos en Túnez y Egipto, darán lugar a una transición hacia nuevos e inexplorados regímenes políticos. Por el lado económico, el riesgo de nuevos aumentos de los precios de la energía es muy grave para un mundo que se recupera débilmente de la peor crisis desde la Gran Depresión.