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martes, 25 de noviembre de 2003

Todo acerca de Distress Debt Funds

Que son, que buscan y como se manejan estos nuevos protagonistas de los negocios de inversión.

La deuda, esa indeseable carga que pesa en las espaldas de muchos ejecutivos, hoy se esta convirtiendo en el vehículo de ingreso para irrumpir en muchas empresas y obtener grandes beneficios, a través de los “Distress Debt Funds”.
“Distress Debt” es la deuda que esta en default, es decir con demora, o impaga. Los negocios de un fondo de este tipo son varios, ya sea cobrando esa deuda, obteniendo quitas de la misma, o reestructurando la empresa y saliendo luego de ella con una estrategia exitosa.
La situación de las compañías candidatas al concurso preventivo en mecanismos tradicionales, atraen la atención de muchos inversores que buscan adquirir carteras de deuda impaga, tanto de empresas acreedoras como deudoras. Esto es usado como mecanismo instrumental para negociar quitas, reestructurando la empresa en default, el management y generando la posibilidad de encontrar un socio estratégico después.
Actualmente, la actividad de muchos “Private Equity Funds”, o “Venture Capital Funds”, esta virando a estos negocios, dadas las condiciones macroeconómicas en el mundo.
La diferencia entre estos tipos de fondos es clara y hasta podría decirse que en algunos casos se complementan. La primera diferenciación para tener en cuenta es que los fondos de distress invierten en deuda, mientras que los fondos de inversión solo invierten en capital (equity).
Otra pauta clave que los distingue a estos tipo de fondos es su forma de actuar a la hora de ver el negocio. Mientras que el fondo de inversión se encarga de capitalizar compañías a mediano o largo plazo, haciéndolas crecer (por intermedio de management y tecnología), para luego salir con una estrategia de ganancia en la venta; el fondo de distress mira una coyuntura financiera, negociando a la barata la compra de la deuda(o acreencia) y luego pacta quitas o cobra, reestructura, y capitaliza(en equity o bien sale habiendo ganado de la operación en si misma).
También los fondos de distress pueden ayudar a realizar o reacomodar activos, como en los casos de los bancos o gobiernos, donde subastar no es su mayor negocio.




Sus intereses en el país

En lo que respecta a Argentina, un sinnúmero de compañías e inversores en han quedado Default, lo cual hace que el inversor original no ponga más recursos por propia decisión o por iliquidez. Es allí donde se produce una “reconversión” del negocio, donde algunos fondos privados de inversión, hoy están mutando para convertirse en fondos de distress.
El inversor de deuda tiene como meta sanear la compañía y reconstituir su performance, en cambio el inversor de equity tiene una posición accesoria ya que sus intereses son satisfechos luego que las obligaciones y deudas sean atendidas. Los inversores de deuda tienen además un poder que los de equity no tienen, ya que cuando una empresa entra en incumplimiento y el management no realiza los cambios que los bancos le indican, las mismas entidades financieras pueden colocar a la empresa en una situación involuntaria de concurso preventivo.
El distress es un campo interesante y en crecimiento en una Argentina que se está reconvirtiendo, dado que los inversores institucionales como los fondos de pensión están prevenidos de estas situaciones de ausencia de crecimiento mundial y no desean comprar bonos o tener aquellos que están por debajo de la calificación “investment grade”. Asimismo los bancos prefieren castigar o mandar a perdida los créditos. Prefieren no cobrarlos o demorados, antes que meterse a reestructurar las compañías endeudadas.
El mercado pareciera ser grande y en crecimiento, por ellos los inversores de deuda tendrán la oportunidad de elegir.
Cuando estos inversores buscan “compañías target”, eligen endeudadas con “activos difíciles” como inventarios o deuda a cobrar. Por ejemplo, para no hablar de empresas locales, en este sentido es más apetecible Kmart (tienda tipo Wall Mart) que Enron, ya que la primera tiene un inventario determinado. Buscando empresas con activos tangibles, las hipótesis son bien variadas e interesantes.

Sus formas de operar

Existen 3 ejemplos destacados en cuanto a las áreas de operación de los Distress Funds: “Real Estate” (Activos en Distress), la Reestructuración Corporativa en empresas endeudadas y los famosos NPL (“Non performing Loans” o préstamos que no están rindiendo o que están en mora).
Operan en “Real Estate” cuando el valor esta por debajo de los costos de substitución, cuando las empresas están mal posicionadas, o cuando necesitan un nuevo desarrollo(también se aplica si se necesita planificación). Entonces se realiza una transformación empresaria optimizando la tenencia de activos.
La Reestructuración corporativa consiste en el proceso de comprar deuda securitizada, que permite hacer alianzas estratégicas, convertir las deudas en equity (capitalización de la deuda) y luego vender la participación del fondo, inclusive hasta a sus originales accionistas.
En cuanto a los NPL, en esos casos se compra la cartera, se asegura lo asegurable, se paga poco por lo inseguro, se controlan y realizan activos de garantías y luego se reelabora una estrategia de salida.
Cuando este tipo de operaciones se efectúan con bancos, se puede ver un manejo especifico del proceso. Los bancos contabilizan sus acreencias basadas en previsiones ante el B.C.R.A., o sus Casas Matrices en el exterior. No lo hacen basándose en “fundamentals” o análisis financieros. Por esta razón, la mayoría de las veces, el valor libro no representa fehacientemente el valor del crédito. Otra característica es que generalmente venden sus carteras de NPL a un valor ajustado del que tienen contabilizado en sus libros (previsionados). Entonces, las oportunidades de inversión vienen cuando el valor real de la cartera de crédito es mayor que el valor contabilizado o previsionado.
En el caso de las inversiones en NLP, cuya tenencia esta relacionada con los gobiernos, se necesitan procedimientos de disposición de activos (liquidación) para pagar la rehabilitación del sistema bancario. Los gobiernos por lo general no tienen recursos ni experiencia para valuar y reestructurar sus NPL. Además, a sus propias presiones, se les suma la fuerza que hace el F.M.I. para vender carteras de NPL.

Casos y contactos

Para finalizar, en Washington conocí dos casos recientes que vale la pena contar. El primero pertenece al Sanwa NPL Portfolio, que compro 25 NPL garantizadas con inmuebles. La compra se realizó al 6 % del valor contable del préstamo. Luego renegociaron todas las deudas, descuentos, cancelaciones, obtuvieron retornos a su dinero de los deudores, y finalmente salieron de la compañía.
El otro ejemplo es el de Borneo Internacional Furniture, que adquirió el 70% de un portfolio de deuda que pertenecía a una industria de muebles. Luego se realizó una conversión del 88% de equity. Negociaron con los acreedores, obtuvieron quitas, y convirtieron en equity.
Para que propietarios y ejecutivos de compañías puedan acceder a este tipo de negocios, es fundamental establecer contactos con fondos o grupos consultores especializados en inversiones, que tengan operatoria en mercados emergentes sin área geográfica específica. Por ejemplo, Lebonfante de Chicago, U.S.A., opera en Sudamérica y tiene un gran expertise de 23 años en este negocio. Fondos como este siempre están mirando oportunidades que encuadren en sus emprendimientos. Sus operaciones se apoyan en material informativo de fuentes macroeconómicas confiables, que aclaran el panorama a la hora de invertir en sus destinos target argentinos, además de contar con los fondos necesarios para acompañar a las empresas que quieran gerenciar su reconversión de deuda por si mismas.
Todos estos motivos demuestran que los Distress Debt Funds son un terreno por demás interesante y de profusa creatividad empresaria. A esto se debe su gran auge en el país, ya que algunas importantes compañías como Telecom, Havanna y algunas pertenecientes al Grupo Macri, han experimentado esta moderna tendencia de inversión.

lunes, 24 de noviembre de 2003

Exportaciones argentinas con ayuda japonesa

Argentina no sólo produce carne, trigo y soja de primerísima calidad. Los argentinos que nos relacionamos con el interior del país y las economías regionales, sabemos que nuestra producción alimenticia es mucho mas variada que la tradicional pampeana, aunque no existen volúmenes por razones de desarrollo industrial. Ligado a esto aparecen el financiamiento y por supuesto la decisión política. Las economías regionales aunque modestamente, exportan US$ 2.000MM anuales, esto no es nada comparado con su potencial y realmente es lamentable. En el Noroeste y Misiones se produce tabaco argentino, de gran atractivo mundial, el cual se exporta casi en su totalidad. En el litoral, tan dañado durante el año pasado se sembraron 130.000 hectáreas de arroz y se produjeron 720.000 toneladas. Se exporta sólo el cincuenta por ciento de esa cifra. De una producción total de siete millones de cajas de ajo que se producen, nada menos que seis se exportan y dos tercios van de partida sólo a Brasil. Argentina produjo en la campaña 2001-2002, 260.000 toneladas de maní, que se exportaron casi en su totalidad a EE UU. En 1998 la producción de algodón fue record con un millón de toneladas para caer ahora a sólo un 20 por ciento de lo alcanzado. Los productores del Alto Valle de Río Negro y Neuquén son los principales exportadores de peras con 300 mil toneladas y exportan sólo el 25 por ciento de las manzanas que se producen, que son aproximadamente unas 200 mil toneladas. Asimismo se está exportando, unas 60 mil toneladas de jugo que se elaboran especialmente para Estados Unidos. Si hablamos de azúcar este año estaremos exportando más del doble (unas 260.000 toneladas) teniendo en cuenta una caída de alrededor del 30 por ciento del precio internacional. La segunda actividad en Tucumán, en este orden crece a un ritmo anual de entre 8 y 10 por ciento, lo cual constituye a la Provincia en la primera exportadora del mundo. Este año vencimos el record alcanzando 1.250.000 toneladas con caída de los precios internacionales. En Salta el poroto se concentra en 187.000 hectáreas. sembradas (70 por ciento de la superficie), de un total de 265.000 hectáreas. Se exporta el 90 por ciento de la cosecha, básicamente a Brasil donde el aprecio por la calidad es enfatizado. En el norte del litoral se producen 60.000 toneladas de té y se exportan 54 de ellas. Esta es una bebida en auge como refresco frío. Ahora mismo en Estados Unidos dos personas se sientan en un bar, uno toma una gaseosa y el otro pide un te frió. Es más, muchos almuerzan y cenan en verano con te frío. La producción vitivinícola y su calidad, ya es un capítulo aparte, el año 2002 fue una de las mejores performances de la historia. La calidad de nuestras uvas y la producción de las bodegas tienen un potencial inestimable. Los vinos argentinos son reconocidos en forma creciente y es frecuente en el exterior, que en celebraciones donde se puede asistir, aparezca una botella de vino argentino como algo de gran nivel y valía.

miércoles, 19 de noviembre de 2003

Ambito Financiero, Renegociaciones

Por: Pablo Tigani
Para: Ámbito del Comercio Exterior
Después de participar en muchas renegociaciones financieras en el sector corporativo, en diferentes circunstancias me cercioré que uno de los errores más frecuentes cuando se trata de establecer una reestructuración de deuda, es adquirir el estilo de negociación, “Nabucodonosor”. Este método que he denominado con ese seudónimo, responde a una visión única y a anhelos personales de trascendencia que como ciudadanos hemos padecido por parte de algún ministro de economía. Muchas veces esa postura inflexible que se adopta como si fuese una cuestión personal o de suficiencia empresaria, frena la posibilidad de recibir propuestas de soluciones variadas para alcanzar los objetivos buscados por las partes.
Como para cualquier análisis pre transaccional, para el deudor involucrado en una renegociación de pasivos, siempre es provechoso hacer un ejercicio de pensamiento estratégico acerca de los acreedores que tienen sus promesas de pago (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas).
Ya sea un bonista jubilado japonés, o un banco europeo con calificación “AAA”; cada situación originada por emisiones desenfrenadas del pasado, deben encararse en forma específica. Máxime cuando se trata de acometer el desafío de reestructurar 87.050 millones de dólares, 152 especies de bonos elegibles diferentes, en distintas monedas y con distintas legislaciones.
A partir del segundo acto de la renegociación, discutir en forma rígida con los acreedores puede convertirse en algo muy aventurado si se quiere evitar la instancia judicial; aunque muchas veces este puede ser un escenario desarrollado y perseguido en estrategias corporativas. El mayor riesgo latente en una refinanciación que pretende ser “extra judicial”, es ir al choque o entrar en un certamen de destrezas profesionales, perdiendo de vista el centro del interés general que claramente es obtener un acuerdo exitoso. Para evitar una situación derivada como la descripta, es necesario tener una visión lúcida de anticipación, y saber cuales son las iniciativas inmediatas a encarar en caso que no prospere la propuesta original. Me refiero a la propuesta presentada en Dubai en Septiembre próximo pasado.
En el tema concreto de la Argentina, la evolución de la negociación parece haber ingresado al intervalo previo de la narrativa. Considerar un toque de imaginación, en el caso concreto de algunos grupos jurisdiccionales (*), es la clave para renegociar toda la deuda externa con éxito. Demostrar la capacidad de generar un flujo adicional y genuino de repago, vinculado a nuevos ingresos (exportaciones), siempre ha sido una forma estupenda de convencer a un acreedor. En aras de lograr el objetivo final, cualquier propuesta enriquecedora debe ser considerada para su análisis, de esta manera la renegociación se enfoca en la conquista de las metas y no en cuestiones subjetivas de menor importancia.
Como vengo sosteniendo desde Septiembre, es necesario complementar las habilidades negociadoras desplegadas hasta el momento, reconociendo que esta nueva etapa que estamos transitando nos plantea el desafío de formular propuestas superadoras.
Creciendo a una velocidad anual de 7 por ciento, con recuperación de horas trabajadas y mejor recaudación, contra todos los pronósticos sombríos del pasado reciente; no se debería comprometer los resultados, por simples cuestiones de ego ejecutor.
(*)Ver en www.argenjapans.com.ar

Presidente de www.hacer.com.ar

lunes, 10 de noviembre de 2003

Fortuna 10/11/2003-Reacción

Los acreedores reaccionaron con fastidio a la propuesta Argentina presentada en Dubai, durante el mes de Septiembre. Fin del primer acto de la negociación, donde las posiciones iniciales extremas, siempre comienzan con ofertas intransigentes que afectan el nivel de expectativa de la otra parte.
El universo de acreedores es muy extenso, abarca EE.UU., Europa y Japón. Entre ese nutrido espectro están los bonistas japoneses, a quienes encamino este aporte.
Argentina tiene una oportunidad excepcional, concebida con la formación de grupos jurisdiccionales. Esta táctica, da el pié para rescatar la deuda de bonos Samurai y a la vez impulsar las exportaciones.
Por primera vez, el país puede presentar una propuesta de pago que involucre exportaciones argentinas en alianza con un socio experto, rico y complementario. El éxito de este acuerdo puede disparar como “leading case”, ya que existen otras asociaciones jurisdiccionales viables en Italia, resto de Europa y Estados Unidos.
La propuesta comienza con la formación de un (Distress Debt – Fund - ARGENJAPAN´S), de alrededor de US$ 2.800 millones, con el objeto de rescatar todos los bonos y pagarés con aportes líquidos, o nuevos títulos emitidos por corporaciones japonesas. Este fondo reintegrará la totalidad de la deuda a los tenedores japoneses, a 100% de su valor. Como compensación a las empresas niponas, la Argentina le otorga en alquiler, un fondo de comercialización de nuevas exportaciones argentinas y un cupo fiscal anual, a recuperar en un plazo mínimo de 30 años. Para posibilitar la misión, se dará trato preferencial a la inversión extranjera directa japonesa, destinada específicamente a las nuevas actividades productivas de exportación.
De esta manera, Argentina rescata los primeros bonos elegibles, a cambio de producción y empleo, llevando tranquilidad al universo de acreedores. Sembramos buena voluntad e ingenio y cosechamos un socio estratégico, absolutamente complementario y sin conflictos ideológicos. Disminuimos la carga de amortizaciones futuras y consecuentemente el riesgo de insolvencia fiscal intertemporal, posterior a 2004. Esta será la respuesta para convertir acreedores descontentos en amigos sindicados frente a una inmensa mesa de negociaciones.

jueves, 6 de noviembre de 2003

Fortuna, Convirtiendo enojados en amigos

El primer acto de la negociación con los tenedores de bonos en Dubai, terminó dejando una reacción de fastidio por parte de los acreedores ante la propuesta presentada por Argentina. Este fue el resultado final del episodio de septiembre, donde las posiciones iniciales extremas, siempre comienzan con ofertas intransigentes que afectan el nivel de expectativa de la otra parte.
Es por eso, que necesitamos innovar a la hora de definir una propuesta de pago de esta deuda, dado que el clima de tensión entre los bonistas extranjeros y el país, es realmente difícil de ignorar.
El universo de acreedores es muy extenso, pues abarca a los EE.UU., Europa y Japón. Entre ese nutrido espectro están los bonistas japoneses, a quienes encamino este proyecto, como un aporte para solucionar el problema de los bonos argentinos.
Argentina tiene una oportunidad excepcional, concebida con la formación de grupos jurisdiccionales. Esta táctica, da el pié para rescatar la deuda de bonos Samurai y a la vez impulsar las exportaciones.
La propuesta comienza con la formación de un Distress Debt – Fund (ARGENJAPAN´S) de alrededor de U$S 2.800 millones, formado con capitales que provienen de los grandes grupos empresarios nipones, con el objeto de rescatar todos los bonos y pagarés con aportes líquidos, o nuevos títulos emitidos por compañías japonesas. Este fondo reintegrará la totalidad de la deuda a los tenedores japoneses, al 100% de su valor. Como compensación a estas corporaciones que aportaron el capital, la Argentina le otorga en alquiler, un fondo de comercialización de nuevas exportaciones argentinas y un cupo fiscal anual, a recuperar en un plazo mínimo de 30 años. Para posibilitar la misión, se dará trato preferencial a la inversión extranjera directa japonesa, destinada específicamente a las nuevas actividades productivas de exportación.
De esta manera, Argentina rescata los primeros bonos elegibles, a cambio de producción y empleo, llevando tranquilidad al universo de acreedores. Sembramos buena voluntad e ingenio y cosechamos un socio estratégico, absolutamente complementario y sin conflictos ideológicos.
También disminuimos la carga de amortizaciones futuras, y consecuentemente el riesgo de insolvencia fiscal intertemporal, posterior al año 2004.
Por primera vez, el país puede presentar una propuesta de pago que involucre exportaciones argentinas, en alianza con un socio rico y experto. El éxito de este acuerdo puede dispararse como un “leading case”, ya que existen otras asociaciones jurisdiccionales viables en Italia, el resto de Europa y los Estados Unidos.
Esta será la respuesta para convertir acreedores descontentos en amigos sindicados, frente a una inmensa mesa de negociaciones.